Dubai: Between two worlds

Dubai: Between two worlds

July 7, 2012  |  Travel Writer

Todos conocen bien, al menos por fotos, las futuristas torres de la modernísima Dubai. Pero este destino tiene más de una sorpresa para el viajero que sólo espera encontrar allí rascacielos, shoppings y exuberantes proyectos inmobiliarios.

DUBAI.- La puerta de entrada a esta ciudad, la segunda más importante de Emiratos Arabes Unidos -después de Abu Dhabi, su capital-, no es en este caso la trillada postal de rascacielos y lujo. Después del vuelo de más de 18 horas desde Buenos Aires, la camioneta se dirige del aeropuerto al desierto, lejos de las luces de colores y las construcciones gigantes, pero donde el alma de Dubai sigue intacta.

Son 45 minutos de viaje por ruta y luego unos 15 más por arena. Hasta que a lo lejos aparecen las antorchas que guían en el último tramo de camino. Luces tenues, algunas palmeras y, al final, el hotel Al Maha, imponente aun en la oscuridad de la noche. Antiguas alfombras persas, obras de arte y antigüedades del patrimonio de los sheikhs e incontables detalles que remiten a las historias de Sherezade, protagonista de Las mil y una noches .

Nada es lo que parece en el desierto. Y el Al Maha se empeña en demostrarlo. Una lujosa habitación de hotel puede convertirse en una tienda beduina, aun con las comodidades de este siglo, sin un detalle librado al azar: sábanas de algodón egipcio en la inmensa cama, cortinados pesados en tonos arena y ocre, muebles tallados a mano traídos de Omán y Arabia Saudita, teteras de metal labrado, una mesa repleta de baklavas, frutas frescas y dátiles.

Aún no amanece, pero hay que estar en pie desde temprano si no se quiere perder el día. Después de las 9 el calor abrasador hace imposible cualquier actividad al aire libre. A las 7.30, Werner, el guía sudafricano, desinfla un poco las ruedas de la 4×4 y se dispone a compartir su actividad favorita: una travesía off-road en el desierto. Sólo resta ajustar el cinturón de seguridad y entregarse a la aventura, que llevará poco más de una hora. El trayecto traspasa las fronteras del hotel y también de Dubai, abandona el camino marcado y llega a la porción de Sharjah -emirato vecino-, que está dentro de los 225 kilómetros cuadrados de la Dubai Desert Conservation Reserve. Todo el predio, que incluye al Al Maha Resort & Spa, es parque nacional. Cada excursión está controlada y aunque en minutos la sensación es la de estar perdidos en medio de la nada, no hay riesgo. Todo es arena: para cualquier lado que se mire, colinas doradas e infinitas llenan el paisaje. Werner acelera y comienza un zigzagueo no apto para estómagos sensibles, pero que bien vale la experiencia. Subidas y bajadas, curvas que cobran forma a medida que se avanza quién sabe hacia qué norte. La camioneta literalmente surfea dunas altísimas, de hasta 120 metros con respecto al nivel del hotel, hasta una montaña de arena en medio del desierto, un punto panorámico único desde el que se puede admirar el horizonte eterno de arena rojiza -por la presencia de hierro- y dorada, bien fina, que vuela en el aire caliente como oro en polvo.

Horas más tarde, alternando el tedioso calor entre la piscina privada de la habitación y el aire acondicionado -el termómetro puede ascender a 52°C entre julio y octubre-, llega el siguiente programa beduino: andar en camello. Difícil describir la sensación de vivir el desierto desde el lomo de estos nobles animales que atraviesan paisaje tan hostil desde hace cientos de años, como únicos compañeros del hombre en su peregrinar.

En el camino, sólo unos oryx, bellísimos ejemplares de la familia de los antílopes, son testigos. Alguna gacela corretea lejos y se oye el sonido de los pájaros mientras lentamente cae el sol. Desde lo alto de una duna, la caravana se detiene para admirar el final del día, que se despide en un lenguaje silencioso, indescifrable y a la vez universal. El lenguaje del desierto.

Volver al futuro

Hay que reconocerlo: el espíritu de urbe futurista es parte de la magia de Dubai, a pesar del abrupto contraste con la poesía y la conexión instantánea que genera el desierto. Pero las modernas torres se han convertido en parte de su identidad, casi tanto como la esencia beduina. Es que Dubai es también un oasis futurista empeñado en alzar la mayor cantidad posible de récords mundiales: el hotel más costoso, el shopping más grande, el edificio más alto. Y lo logra con creces, impactando como una metrópoli de ciencia ficción, mezclando el glamour de Oriente y Occidente.

Dubai es la segunda ciudad más rica de Emiratos Arabes Unidos, después de Abu Dhabi, establecida capital en 1971 y cuna del emir presidente, Sheikh Khalifa bin Zayed Al Nahyan. Abu Dhabi posee el 87% del territorio y la mayor cantidad de yacimientos petrolíferos. El resto lo componen otros cinco emiratos -los principados de Ajman, Fujairah, Ras al-Khaimah, Sharjah y Umm al-Quwain-, que terminaron de unirse y conformar los actuales siete, en 1972, pocos años después del descubrimiento de petróleo (estiman que hay reservas al menos para un siglo más).

Mientras tanto, Dubai, comandado por el Sheikh Mohammed bin Rashid Al Maktoum -además de príncipe de su emirato, vicepresidente y primer ministro de la Nación -, sigue creciendo a gran escala. Lo llamativo es que la expansión deja como minoría a su población nativa: de los más de ocho millones de habitantes en todo Emiratos Arabes, sólo el 20%, estimativamente, es emiratí. Se dice que en Dubai coexisten 180 nacionalidades. Es quizás el lugar donde más orígenes y costumbres conviven pacíficamente. Con el objetivo de hacer dinero, claro está. Porque si hay algo que aquí no falta, en esta desenfrenada carrera por seguir creciendo hacia el cielo y más allá, es el trabajo. Junto con la pequeña parte de árabes e iraníes coexiste una mayoría proveniente de países asiáticos como la India y Pakistán.

Basta darse una vuelta por los shoppings más famosos para ver a las mujeres cubiertas con el hijab o velo y sus abayas -clásicas túnicas negras-, o a los hombres luciendo las túnicas blancas conocidas como kandoras, que se acompañan con el infaltable ghutrah, pañuelo tradicional que cubre la cabeza. Claro que resulta difícil asimilar el choque de culturas, porque no por vestir con las costumbres de Oriente dejan de lado la moda de Occidente: todo se adapta. El toque lo dan las costosas carteras Louis Vuitton, anteojos de sol Gucci y pañoletas Dior. Aunque también hay espacio para marcas menos costosas y fashionistas como Zara, H&M y Forever21.

Ciudad muy joven, sin la historia de otras urbes de Medio Oriente, Dubai conquista por modernidad, tecnología y lujo. Convertida en el hub de Medio Oriente, es la puerta de entrada a este mundo que todavía maravilla a los occidentales.

Pero antes de rendirse frente a la exuberancia de sus construcciones más famosas se puede visitar el old quarter , la parte más antigua de la ciudad y con los atractivos más tradicionales, como los zocos o mercados típicos. El punto de partida es el Dubai Creek, un río natural antiguamente conocido como Zara, de cerca de diez kilómetros. Hay dos costas enfrentadas, Bur Dubai y Deira. La primera ofrece lo que se conoce como el antiguo zoco, establecido a finales del siglo XIX por familias árabes dedicadas a la industria textil, y también comerciantes de perlas de Irán. En el camino está la Bastakiya, el viejo distrito, con casas originales de época, pintorescos cafés, galerías y hoteles. Otro punto típico, muy cerca de allí, es Sindagha, que recrea cómo eran las viviendas de los beduinos. Además a pasos de allí se aloja la casa-museo del Sheikh Saeed Al Maktoum, abuelo del actual jeque de Dubai. La recomendación es visitar la zona después de las 17, cuando el calor amaina y la gente sale a tomar algo en las mesas dispuestas sobre la costa.

Para cruzar a Deira, en la costa de enfrente, se puede hacer en abra, una barcaza típica y bien rústica. El costo es un dirham o 20 (0,30 o 5 dólares), si la cortísima navegación es compartida o privada, o unos 50 (13 dólares), si la idea es dar una vuelta completa por el río. Del otro lado espera el zoco de especias, con bolsones repletos de condimentos, tes, hojas de todo tipo y color. Sólo por nombrar algunas curiosidades está el azafrán iraní a granel, los blends de té en hebras de distintas partes de la India y Sri Lanka, y hasta un viagra natural que proviene de una raíz de algún punto de Oriente. Todo cambia más adelante y vira al dorado rabioso en el zocco del oro, donde una tienda al lado de la otra -se cuentan 220- ofrece joyas de lo más variadas, y garantiza la originalidad con certificados de autenticidad, sin excepciones. Como en otros mercados del mundo, aquí el regateo también es regla, y hay que estimar al menos un 25% por debajo del precio inicial. Es sólo cuestión de ir con paciencia y bien liviano: el recorrido es al aire libre y aunque dentro de las tiendas en general hay aire acondicionado, el calor y los insistentes vendedores pueden hacer la experiencia un tanto agobiante. Desde esta costa también parten por la noche los dhows, cruceros que ofrecen cena y show a la luz de la luna.

A la hora de las compras se puede empezar con el mall que, dicen, es el más grande del mundo. The Dubai Mall cuenta con más de 1200 tiendas que van desde las marcas más sofisticadas hasta las aptas para todo bolsillo, incluyendo ropa, tecnología, electrónica, decoración, entretenimiento, gastronomía y todo aquello que pueda venderse. En este shopping también se puede patinar en la pista de hielo o recorrer el Souk Al Bahar, un zoco moderno justo frente al Mall. Para llegar hay que atravesar un puente sobre la Dubai Fontain, la fuente (también) más grande del mundo, que además ofrece un show de aguas danzantes nocturno.

Obras cumbres

Haciendo sombra al tremendo predio y queriendo alcanzar el cielo está el Burj Khalifa, el altísimo y moderno edificio inaugurado en enero de 2010. Otro más que bate el récord, con 828 metros. El observatorio At The Top está en el piso 124, y se llega en un ascensor que parece la M atrix -negro, con luces de colores y toda la tecnología-, y transporta en segundos hacia este techo del mundo. Desde allí arriba, la vista 360° es impactante: de un lado, la costa del Golfo; del otro, el desierto árabe y un horizonte sin fin. La visita sigue con un sistema de pantallas que entretienen, relatando en forma audiovisual, cómo se construyó este gigante que ya es parte de Hollywood, gracias a la última película de la saga de Misión i mposible. La entrada general cuesta poco menos de US$ 30, pero debe reservarse con anticipación, porque el ingreso es limitado. Se puede entrar sin espera siempre y cuando haya disponibilidad, por alrededor de 100 dólares.

Si la idea es seguir de compras, la segunda perla es el Mall of the Emirates, que brilla por sí mismo no sólo por las 520 tiendas, los 85 restaurantes y cafés, y los dos hoteles de lujo a sus pies, sino también por tener un centro de esquí incorporado. Dubai se propone lo imposible y lo logra: recrear el invierno en el más abrasador desierto, transportando a un centro de esquí con sólo tomar la escalera mecánica.

Por último, la estrella más glamorosa en el universo de Dubai es el hotel Burj Al Arab. A este punto el lector no dudará que se trata del más caro del mundo. Con forma de vela, se impone en medio de la Jumeirah Palm, la isla artificial con forma de palmera sobre la que se construyeron más hoteles y residencias de lujo, y que cuenta a Maradona entre sus residentes. Si no se dispone de los US$ 18.000 que vale una noche en la Royal Suite se lo puede admirar desde el mar, en lancha y a la distancia, o bien, ya que no está permitido ni si quiera una foto en el lobby, pagar unos US$ 75 por el High Tea y vivir la sensación, té de por medio, de pisar el único siete estrellas del planeta.

DATOS ÚTILES

Cómo llegar

Emirates ofrece un vuelo diario desde Buenos Aires, con escala en Río de Janeiro. El vuelo de ida dura 18.35 horas y de regreso, 19.20. La diferencia horaria con la Argentina es de 7 horas más. Tarifas, desde US$ 2687.

Cuándo ir

La época ideal para visitar Dubai es de octubre a abril, cuando la temperatura oscila entre 20°C y 30°C. De junio a septiembre puede superar los 50°C. Cada año hay que considerar las fechas en que cae el ramadán (en 2012 se celebrará del 20 de julio al 18 de agosto), mes sagrado musulmán, en el que toda la población hace ayuno durante el día, por lo que se restringen los horarios de la actividad comercial y está prohibido comer, beber o fumar en áreas públicas hasta la noche.

Dónde dormir

En el desierto. Al Maha Resort & Spa es un oasis entre las dunas, miembro de The Luxury Collection de Starwood Hotels. Desde US$ 1000 la noche en base doble e incluye desayuno, almuerzo y cena, y dos actividades diarias. www.al-maha.com

En la ciudad. Un cinco estrellas con perfecta ubicación, al lado del aeropuerto es Le Méridien Hotel, desde US$ 180 en base doble, por noche. www.lemeridien-dubai.com

Dress code

Si bien no hay inconvenientes en vestir al estilo occidental, como en todo país islámico, se recomienda discreción, especialmente en las visitas a mezquitas o ciertos lugares públicos que suelen tener carteles donde solicitan cubrirse los hombros y las piernas antes de ingresar.

Qué hacer

Turibús por la ciudad. Big Bus Tour es la empresa que opera en varias capitales del mundo y ofrece un primer pantallazo de Dubai. Además de incluir un recorrido por los puntos más importantes, incluye entrada al Museo de Dubai, la Al Maktoum’s House, el Dhow Cruise (crucero por el Creek). Precio: US$ 60 por adulto por 24 horas o 80 por dos días. www.bigbustours.com

Crucero nocturno y cena. Si además se desea cenar en el típico Dhow, la propuesta buffet por dos horas es de US$ 32 por persona. www.falconoasis.com

Dubai en lancha. Ofrece, en 90 minutos, navegar alrededor de la Palm Jumeirah y observar desde el agua los íconos de la ciudad, como el hotel Atlantis y el Burj Al Arab. Sale de la Dubai Marina tres veces al día. Esencial, mucho protector solar y ropa que cubra el cuerpo, ya que la lancha no está cubierta, US$ 76. www.theyellowboats.com

Safari y cena en el desierto. Se puede visitar la Dubai Desert Conservation Reserve sin necesidad de alojarse en el hotel Al Maha. La salida es por la tarde e incluye demostración de cetrería, 4×4 por las dunas, contemplación del atardecer y un breve paseo en camello, para luego terminar el día con una cena al estilo beduino, en medio del desierto, sobre alfombras y cojines, con comida típica y espectáculo de la danza del vientre, US$ 88 por persona, o si se desea en privado, desde 231. www.arabian-adventures.com

Visitar la Jumeirah Mosque. Para conocer a fondo la cultura musulmana, se puede visitar la mezquita más famosa y la única en la que se permite la entrada a no practicantes. Sólo fines de semana, martes y jueves, a partir de las 10. Entrada: US$ 3.

Shopping y más shopping. Dubai es la capital de las compras en todo Medio Oriente y la segunda en el mundo, después de Estados Unidos. Tiene más de 50 shopping malls, y además de las estrellas Dubai Mall y Mall of Emirates, también se destacan Deira City Centre, Dubai Outlet Mall y BurJuman Centre, entre otros, pero siempre hay que chequear horarios y días de atención. Excepto los dos primeros, no todos abren toda la semana ni en horario corrido.

Cambio

La moneda oficial es el UAE Dirham: 1 US$ = 3,65 AED.

Visa

Los argentinos necesitan visa para entrar en Emiratos Arabes Unidos, y una validez mínima del pasaporte de seis meses. La visa de turista por un mes cuesta US$ 76; si se está en tránsito por menos de 96 horas, US$ 62, o se puede pagar US$ 135 y obtenerla directamente en el aeropuerto de destino.

Emirates: Una aerolínea a la altura

La aventura de conocer Dubai comienza en Ezeiza. Emirates, la aerolínea de bandera lanzada en 1985, es hoy una de las más importantes del mundo. Con más de 500 premios internacionales, la compañía opera en 123 ciudades en todo el mundo, con una flota de avanzada de 171 aviones.

A bordo, cada detalle es único: desde las azafatas de sonrientes labios rojos hasta el completo servicio. Si hay más de 18 horas de Buenos Aires a Dubai, Emirates se encarga de que no se noten. Entre otras cosas, con el ICE, el sistema de entretenimiento que ofrece más de 1200 canales con películas, juegos, series, noticias de la BBC que se actualizan durante el vuelo, música y más, en todas las clases, a través de una pantalla digital. Además, para favorecer la conectividad en vuelo, los pasajeros pueden utilizar el teléfono satelital del avión y hacer uso del celular propio.

La ruta Buenos Aires-Dubai comenzó a operar en enero de este año, con un vuelo diario. La primera clase es un verdadero hotel a bordo. Los pasajeros ingresan al avión por una manga preferencial, con alfombra roja incluida, donde esperan sólo ocho suites privadas. La clase ejecutiva ofrece amplios asientos que se transforman en cama y hasta tienen opción de masajes, mientras se degustan las delicias del catering. La económica no se queda atrás, con una espaciosa cabina y pantallas individuales para cada pasajero.

Emirates lanzó un programa especial que invita a los pasajeros en tránsito a quedarse de uno a siete días en Dubai, sin que esto encarezca el costo del pasaje. Dubai Stopover ofrece propuestas de alojamiento en hoteles desde US$ 70 por persona, servicio de asistencia en el aeropuerto y traslados, trámite de visa gratuito y paquete de bienvenida con información turística. Además, a través de la agencia propia de la aerolínea, Arabian Adventures, se pueden contratar todas las actividades imperdibles.

Programa Dubai Stopover: dubaistopover@organfur.com.ar

www.arabian-adventures.com

www.emirates.com/ar

Daniela Dini para La Nación

http://www.lanacion.com.ar/1486028-entre-dos-mundos


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