En su cuarta visita a nuestro país, en septiembre de 2011, el líder espiritual y temporal del pueblo tibetano transmitió su mensaje de paz y unidad frente a más de diez mil personas. Llamó a desarrollar el interés por el bienestar ajeno y reducir el egocentrismo, e impulsó a los jóvenes a construir un mundo mejor. Daniela Dini y Ximena Etchart, cubrieron la llegada del Dalai Lama en Buenos Aires.
Un silencio profundo invadió la sala del Hotel Four Seasons, en Buenos Aires. Con paso lento, pero firme, el XIVº Dalai Lama atravesó las puertas donde se desarrolló la conferencia de prensa para medios argentinos, el pasado martes 13 de septiembre. Instantáneamente, flashes y aplausos de admiración invadieron el lugar y enseguida, él, maestro de maestros, pidió que cesara la calurosa bienvenida y los periodistas tomáramos asiento. Con una humildad evidente y el buen humor que lo caracteriza, rompió el hielo ante los medios: “Tengo principalmente dos compromisos. El primero, por ser uno más de los siete mil millones de seres humanos en el planeta, es el de la promoción de los valores humanos fundamentales, para lograr una vida más feliz y más pacífica. El segundo, soy un monje budista, y como tal, aprecio a todas las religiones. Creo que todas tienen un mismo mensaje de amor, compasión, tolerancia, y por ello tienen que estar unidas, eso va a contribuir a la salud del planeta y mejorar la vida de todos. Por eso mi segundo compromiso es lograr la armonía entre todas las religiones”.
Personaje histórico de la humanidad, Premio Nobel de la Paz 1989, líder espiritual y temporal del Tíbet, este hombre de 76 años continúa sus viajes por el mundo llevando un mensaje pacifista que trasciende su principal causa: pedir por la liberación de su país, del que debió exiliarse en 1959 cuando la invasión china –que tuvo lugar en 1950-, se volvió intolerable. Así fue que emigró a Dharamsala, en el norte de la India, donde recibió asilo político y desde ese entonces está fijada su residencia y la de miles de compatriotas, además del Gobierno tibetano en el exilio. En su breve visita a Buenos Aires –la cuarta luego de las de 1992, 1999 y 2006-, no dejó de mencionar el anuncio que hizo en marzo de este año: la delegación de la responsabilidad política al actual Primer Ministro del exilio tibetano, Lobsang Sangay, elegido democráticamente. No obstante, continúa siendo el líder espiritual de su pueblo y de millones de personas en el mundo que adhieren a su mensaje de paz y sus enseñanzas milenarias, basadas en el budismo. “En la vida actual, inmersa en todo tipo de actividades, stress y ansiedad, una práctica espiritual que consista en retirarse y pasarse años en aislamiento, es imposible. Pero si incorporamos una conducta que refleje que somos honestos, verdaderos, transparentes, naturalmente cuando empezamos a actuar de esa manera, eso ayuda a nivel físico”, explicó en alusión a cómo practicar la espiritualidad cotidiana, en un mundo que parece arrastrarnos en su vorágine. A su lado, asentía con una sonrisa una visita ilustre a la conferencia de prensa, el Premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel.
Un mensaje a los jóvenes
Horas más tarde, Juan Carr de Red Solidaria daba la bienvenida a la primera charla al público, que tuvo lugar en el Teatro Coliseo. Una vez más, sonrisa y extrema sencillez de por medio, saludó al auditorio de jóvenes que habían ido a escuchar sus palabras. “La generación del siglo XX a la que pertenezco causó mucho mal, guerras, gran violencia. Pero se está despidiendo, y la responsabilidad está en la juventud. Recién pasaron once años de este siglo, quedan otros 89 para lograr el cambio”, dijo a la multitud. “Simplemente desear que haya paz no es efectivo. Hay que cambiar la visión centrada en el propio interés por la visión holística y fomentar el diálogo”, continuó, al tiempo que pidió por la desmilitarización y la valorización de la firme creencia de que el mundo, es cada vez más interdependiente, más global: “Los limites entre los países ya no tienen mucho sentido, el mundo es una única y misma unidad, entender esto lleva a la paz”. Se despidió incitando a las nuevas generaciones a la acción y a desarrollar el interés por el bienestar ajeno para vivir mejor. “Tienen la fuerza de ser muchos, de la verdad, la posibilidad de construir una humanidad mejor y que también cuide al medio ambiente”. ¿Quien va a producir las mejoras? Sólo el propio individuo. Si influencia a su familia, y esa familia a otras diez, y esas diez a su comunidad, y esa comunidad al mundo… Quizá en unas décadas podamos ver buenos resultados”.
Enseñanzas para la vida
El miércoles 14, la cita fue en el Luna Park: dos conferencias atrajeron a más de diez mil personas. “Encontrando la felicidad en tiempos difíciles”, era el atractivo título de la charla de la mañana, que se centró en cómo desarrollar cualidades humanas fundamentales en nuestro interior, como el amor, la compasión, la paciencia, la empatía y el contentamiento, para transformar nuestra actitud y encontrar paz y bienestar, en un mundo que progresa en lo material, pero aún así, no ha logrado brindarnos la felicidad por esa vía. Después del mediodía, “El entrenamiento de la mente en siete puntos”, se basó en la explicación del texto del siglo XII, compuesto por Geshe Chaykawa. A través del entrenamiento de la mente, la meditación, el aprendizaje espiritual y el desarrollo de la compasión, se puede lograr el bienestar propio y favorecer al de todos los que nos rodean. “Considero que la religión es una cuestión individual, por eso promuevo una ética secular y universal”, afirmó, invitando a todos los presentes a poner en práctica sus enseñanzas, sean o no budistas. “Es importante cultivar dentro de nosotros un corazón compasivo y cálido, son cualidades fundamentales para ser más felices y pacíficos, a su vez para construir una familia sobre esos valores y que eso se transforme en una comunidad entera”.
Los números de su paso por Argentina
4º visita a nuestro país
+2000 jóvenes en la presentación en el Teatro Coliseo
+5000 en el Luna Park por la mañana y +6000 por la tarde
Entre $50 y $400 costaron las entradas, cuya recaudación será donada a entidades de bien público: Red Solidaria, Fundación Conin, Los Piletones la Dalai Lama Trust Nueva York.
Hacer terapia, también en línea budista
“El Budismo es una psicoterapia, una filosofía, una ética y una religión no teística, con una mirada pacífica, estrategias y técnicas, siempre tendientes a reducir el sufrimiento humano”, afirma el Dr. Jorge Luis Rovner, Presidente de la la Asociación Argentina de Psicoterapia Zen y creador de esta nueva mirada terapéutica, con base en la filosofía budista. “La Psicoterapia Zen es una práctica profesional con fundamentos filosóficos y éticos del budismo”, continúa Rovner, reconocido psiquiatra y psicoterapeuta, y practicante budista desde hace 26 años. Su técnica, aporta un enfoque psicoterapéutico trascendente, humanista, práctico, optimista y racional a la vida de la gente, enfatizando la importancia del aquí y ahora del paciente, entre otros interesantes puntos que tienen base en el mensaje que transmite el monje budista más célebre, el Dalai Lama.
Contacto: www.psicoterapiazen.com
Daniela Dini para La Capital de Rosario
Fotos: Ximena Etchart – www.ximenaetchart.com
http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2011/9/edicion_1051/contenidos/noticia_5331.html
